A veces escucho a mis amigos hablar de una sociedad en decadencia, de un ser humano en picada, sin valores, sin lealtades; en la búsqueda del sálvese quien pueda, tranzando incluso lo que no es negociable. Y definimos al hombre sólo como un animal. Cuidado, casualmente somos libres porque no somos animales, porque podemos tomar distancia de nuestros instintos más bajos y elevarnos de nivel aspirando a no quedarnos determinados por nuestra naturaleza. Esta libertad apunta a buscar lo mejor para nosotros, aspira el bien y la grandeza del hombre,ama la verdad. Esa que ya a nadie le interesa, la que cada uno fabrica para sí, con subjetividad, según sus preferencias escogiendo sólo lo que le apetece.Una verdad a la carta, sin compromisos, sin implicancias. Si no existe interés por la verdad nuestra libertad perderá peso y transitaremos quizás por la sociedad de mis amigos. Mañana continuamos...